lunes, 21 de noviembre de 2011

Del sobre al interior







¿Cuántas invitaciones de boda habéis recibido a lo largo de vuestra vida? Yo puedo decir que unas cuantas.



Las primeras, casi todas de familiares, iban dirigidas a mis abuelos, a mi madre, y en la mayoría de los casos yo (sin saberlo) estaba incluida dentro de la coletilla “y Familia” que a veces se indicaba en el sobre.



Recuerdo haber asistido a una boda de un primo de mi primer novio, R., cuando rondaba las 17 primaveras. En aquel caso, también fui incluida en el consabido “y Familia” aunque en realidad no formaba parte oficialmente (rigurosamente hablando) de aquella familia, y con el tiempo, nunca lo formé. Paradojas del destino, ahora que lo pienso, es muy posible que aparezca en un álbum de fotos de unos novios a los que jamás volví a ver tras el enlace y a los que, mucho me temo, nunca me volverán a mencionar cuando pasen la página de ese mismo álbum mientras la actual esposa de mi primer novio me clave una mirada inquisitiva al descubrirme allí, con la sonrisa forzada, fruto de la emoción del momento o de la ortodoncia.



Luego comenzaron a casarse algunas amigas. La primera fue S., boda a la que me empeñé en acudir con J., mi segundo novio, al que no fui capaz de endosarle un traje y del que me sentí ligeramente avergonzada cuando alguien me preguntó si éramos hermanos. ¿Tan mala pareja hacíamos? Probablemente sí.



Si mal no recuerdo años más tarde, recibí la primera invitación de boda en la que mi nombre figuraba solo, y aunque me de rabia, he de reconocer que verlo allí tan solito, sin ningún “y Fulanito” resultó un poco extraño. Fue para la boda de S., en la que además coincidí con mi primer novio y su mujer e incluso el bebé de ambos, al que llevaron mis exsuegros, aquellos que una vez me consideraron en su “y Familia”. Muy surrealista, si, lo sé. Menos mal que estuve escoltada en todo momento por mi vieja amiga de la infancia T. y su por aquel entonces novio I. con el que, mi amiga, al cabo de los meses tampoco formaría parte de sus “y Familia”.



No fue hasta la boda de B., cuando recibí aquella invitación en la que figuraba mi nombre junto con el de que será mi futuro marido. Y he de reconocer que cuando lo vi escrito, me hizo muchísima ilusión. De hecho la sensación duró hasta el mismo día del enlace, en el que nos lo pasamos pipa y que aún hoy recuerdo como una de las veladas más divertidas que he vivido junto a L.




Ya tenemos las invitaciones de nuestra boda. Nos las entregaron hace aproximadamente dos semanas, los chicos de INVITARTE (a las madrileñas les aconsejo este sitio, es genial y tienen verdaderas maravillas) han dado en el clavo con el concepto y diseño que siempre habíamos pensado para nuestras invitaciones.




Nada más recibirlas comenzamos a escribir (esta vez nosotros) los nombres de las personas que vendrán a nuestra boda en el sobre. Es curioso comprobar como algunas de ellas siguen solteras, otras casadas, otras se han divorciado y otras ya tienen bebés. Un verdadero galimatías lo de los sobres. Pero sin duda lo más raro es abrirla y ver mi nombre, el de mis padres, el de L., allí escrito, dentro y no en el sobre, ver la fecha, el lugar, y pensar “bueno, aquí está, esto ya es en serio,… L. será mi marido y yo su mujer”.



¿Cuándo salté del sobre al interior? Y sobre todo ¿alguna vez creí que no sería capaz de lograrlo? La respuesta es sí. Pensé que tal vez no existía eso de una persona para cada uno de nosotros, que tal vez mi destino fuera tropezar una y otra vez con todas las relaciones sentimentales. Que jamás encontraría a alguien que sintiera que me quería. Hubo un tiempo en que llené mi vida de cinismo y me hize cínica. Hubo un tiempo en el que perdí la esperanza.


Pero mi nombre figura hoy en una invitacion de boda, y no está en el sobre. Sí, finalmente sí, sí que salté del sobre al interior, y bueno, pese a que mi corazón a veces añora la emoción y la diversión de las solteras (a veces tópica), me alegro de haber dado el salto.





martes, 25 de octubre de 2011

¿Quién somos en realidad?



Cuando decidí nombrar este blog, no fue algo que no me costara trabajo pensar, ni mucho menos. “Mil mujeres en una” representa la sensación que tengo cuando me miro en el espejo o cuando alguien trata de describir mi personalidad, tras haberlo hecho otra, llegando a una conclusión totalmente diferente.




Para mi madre y mis abuelos, soy la alegre, la chispa de la casa, la niña, la payasa, la alborotadora e incluso la desordenada. Sincera y familiar, cariñosa, sensible. La pegajosa.




Para mi padre, soy la madura, la inteligente, la sensata. Algo despegada, pero muy buena persona.




Para mi chico, soy la marimandona, la impulsiva, la alocada, la que siempre le interrumpe, la maniática del orden, la cariñosa y a la vez arisca.




Para mis antiguos compis de universidad, soy la juerga, la divertida, la medio-loca.




Para algunos de mis amigos, soy la madre, la protectora, la educada. Para otros, soy la ácida, la fuerte, la “puede-con-todo”, la echada pa’lante, la incorregible. Otros, piensan que soy la llana, la campechana, la sencilla.




Para mis nuevas amistades, soy la “fashion”, la glamurosa, la frívola, la pija.




Para mis compañeros de trabajo soy la friki, la habladora, la graciosa, la inadvertida.




Para mis excompañeros de trabajo era la correcta, la perfecta, la pelota, la “manita derecha”.




Y yo me pregunto ¿quién diablos soy en realidad? ¿a todo el mundo le pasa esto?

jueves, 20 de octubre de 2011

Resumiendo 8 meses



FEBRERO: En Febrero, como publiqué en mi penúltima entrada, me cambie de trabajo. El día 9 de Febrero empezó mi nueva andadura profesional en una multinacional holandesa. ¿Quién lo diría? Pero lo cierto es que echo un poco de menos mi antiguo trabajo. Ya no recordaba eso de “la adaptación de los 3 meses”, ni lo de que “el valor añadido en un nuevo empleo se comienza a aportar tras pasar el primer año”. Si encima lo unimos a mi conocida impaciencia, perfeccionismo y tendencia al dramatismo, el coctel puede ser cuanto menos explosivo. Trabajar en mi nueva empresa es lo más parecido a montarse en una montaña rusa que he visto, así que sacándole el lado bueno (y más tal y como está la cosa…), se podría decir que he llenado mi vida de fuertes emociones.




MARZO: El mes de Marzo se planteaba como un mes simplón, sin mucho reseñable, sino fuera porque justo cuando estaba a punto de terminar mis mejores amigos vinieron a visitarme: R., R. y S. Fueron unos días geniales, en los que sentía un poco el volver al instituto y los viajes de fin de curso. Lo mejor, sin duda, sacar la caja de fotos y recordar nuestra etapa adolescente rodeados de gin-tonics y limoncellos.




ABRIL: Quizá el peor mes del año hasta el momento (y esperemos que así se quede). Mi abuelo sufrió un pequeño “arrechuche” al corazón y estuve varios días baja de moral, preocupada, desanimada y algo intranquila. No fue nada grave, ni se ha vuelto a repetir, pero es que es mi abuelo, mi abuelo… Mi abuelo al que adoro, al que quiero y querré siempre. Abril fue un mes triste.




MAYO: A consecuencia de lo sucedido en el mes de Abril, en Mayo intensifiqué mis viajes a Asturias. En una de las ocasiones y para cambiar de tónica con el asunto de mi abuelo, decidí visitar con mi madre y mi abuela la tienda Pronovias de Oviedo. ¡¡¡Qué gran día!!! Todos los preparativos de una boda carecen de significado hasta que no te pruebas el primer vestido de novia, y mucho más cuando es ya tu vestido de novia. Lo curioso del asunto es que en una de las visitas de mi madre a Madrid nos recorrimos como 6 ó 7 tiendas de ceremonias en busca del vestido perfecto y en ninguna de ellas parecía dar con lo que andaba buscando. Y fue en Asturias, en Oviedo, donde lo encontré.




JUNIO: En Junio “el mar” llegó a mi vida a través de alma gemela femenina y el caso es que no sabía que estaba a unos pocos metros de mi casa. Creo que la sola explicación de esta frase va a conllevar una serie de entradas en el blog. Así que aquí lo dejo.




JULIO: El mes de la piscina, las bodas y las sevillanas, unido todo ello a nuevos eventos vecinales. Nunca he sido muy amiga de andar de casa en casa del vecino, pero aquella “secta” formada entre la primavera y el verano me atrapó a comienzos del mes de Julio. Tras varios malosentendidos, confianzas y arraigos demasiado precipitados y un par de inquietantes barbacoas, la mitosis celular se hizo presente en el grupo vecinal a la vuelta del verano. Estaba cantado. Para desintoxicarme de tanta celebración comunitaria me apunté a un intensivo de sevillanas, del que quedé encantada y al que ya estoy asistiendo al curso de invierno y OLÉ!




AGOSTO: El verano en Asturias, fue tranquilo y muy gastronómico. A modo de guía Michelín, L. y yo nos dedicamos a visitar restaurantes chics de la zona. A esos a los que siempre había querido ir y bien porque no tenía ni un duro o porque mi partener prefería gastarse el dinero en vino, no había podido ir. Ewan Food, De Labra, El Balneario, todos excelentes, aunque nada comparable al “arroz con leche” que mi abuela nos hizo en la celebración de la fiesta del pueblo.






SEPTIEMBRE: Septiembre nos llevó de Polonia a la Vogue Madrid Fashion Night Out. De caminar por estrechas calles empedradas en la maravillosa Gdanks, pasé a tomar vino en LaVinia junto con 3 chicas fabulosas sin nada que envidiar a las neoyorkinas Carrie, Charlotte o Samantha en la noche más chic del año en Madrid. Una boda divertidísima fue la excusa perfecta para conocer la vieja y emergente Polonia y un pase vip dorado nos condujo hasta los mismísimos pies de Mario Vaquerizo o Paula Etxebarría entre otros. No recuerdo un Septiembre mejor.

viernes, 4 de febrero de 2011

El poder de la gente

El pasado mes de Diciembre viví algo muy emotivo, algo que creo que recordaré para siempre.

Desde finales de Octubre había estado inmersa en una de las etapas laborales más complicadas, más desagradables de mi vida. Me había tocado estar en medio de un avispero de insultos, en el que las personas que creía cercanas se volvían auténticas arpías; el terreno nunca había sido apacible, pero durante varias semanas todo se volvió un campo de minas, un verdadero infierno.

Las decepciones se sucedieron una tras otra, y durante aquellos días me dio por pensar que las personas carecemos de todo tipo de sensibilidad, que no somos más que seres despiadados que luchan por sus intereses a costa del de los demás. No importa si haces bien o mal, no importa el sufrimiento ajeno, ¡sálvese quien pueda! y si no... ¡me cargo al que tengo al lado!. Mi gran revelación del 2010 fue que en determinados momentos nos dejamos arrastrar por nuestros peores impulsos y que somos un poco más animales de lo que nos creemos.

Esta teoría no hizo más que corroborarse cuando sufrí en todas mis carnes la huelga de controladores aéreos del 3 de Diciembre de 2010 en el aeropuerto de Loiu en Bilbao. Aquello fue un verdadero caos.

Mi vuelo fue el primero que se suspendió y la incomodidad inicial, dio paso a la observación curiosa y lamentablemente "histórica" de lo que se estaba produciendo a mi alrededor. Siempre me ha gustado captar con un simple vistazo el ambiente, las reacciones de la gente, las caras, las risas, o la desesperación plasmada al encenderse un cigarrillo o arrugar con fuerza un periódico.

Durante mucho tiempo me dediqué a mirar, a contemplar el caos y la diversidad de las consecuencias. Había gente que se ofrecía a reagruparse, a alquilar coches y a salir hacía sus destinos de algún modo, fingiendo confianza y apresurando una amistad. Otros optaban por contarse aquello que habían perdido, hoteles, viajes de ensueño, regresos a casa y así reconfortarse ante aquel que había perdido un poquito más. Unos pocos se sentaban pacientes a esperar, con la absoluta certeza de que todo se resolvería en un par de horas. Y algunos, como yo, hacíamos cola frente a los mostradores de AENA para descargar toda nuestra desesperación.

Finalmente desistí en el aeropuerto y opté por volver a casa por carretera, tren o autobús, eso era lo de menos, sólo pensaba en la vuelta que, eso sí, tuvo que ser al día siguiente, muy temprano, casi al alba.

Tras pasar una noche de nuevo en Bilbao, enganchada al desaparecido CNN+ y sintiendo esa soledad propia del viajero inesperado, el azaroso destino quiso que compartiera trayecto de autobús con una azafata de la compañía aérea Iberia, la misma en la que debía haber volado la tarde anterior.

Fue de lo más curioso que I. y yo nos decidiéramos a adquirir la histórica noche del 3 de Diciembre las plazas 14 y 16 de aquel autobús, y no otras. Yo prefería la ventanilla para al menos disfrutar del paisaje. I. se decantó por el pasillo, así podría estirar las piernas.

No fue díficil entablar conversación con I. Las noticias impresas en El País tuvieron mucho que ver desde que se sentara a mi lado aquella gélida mañana. Lógicamente el inicio de nuestra charla se centró en la huelga de controladores. Como de costumbre, no comencé con buen pie y sin saber a qué se dedicaba le solté unos cuantos improperios contra el personal de tierra de Iberia. Al menos se tomó con buen humor mi metedura de pata al no tener reparos en confesarme entre risas que ella también era azafata de esa misma compañía y durante varios kilómetros comenzamos a hablar de procedimientos aéreos y protocolos aeroportuarios.

Supongo que nos caímos bien. Parlanchinas y habladoras, sé que incomodamos a algunos pasajeros que preferían dormir en lugar de escucharnos, pero un tema se enlazaba con otro y mi curiosidad se unía a sus grandilocuentes explicaciones. Así, nos pasamos el primer tramo del viaje en autobús, contándonos con peros y señales cómo habíamos vivido la huelga, explicándonos el motivo de nuestro viaje o hablando de nuestras profesiones. Algo me comentó de cómo había ido su día anterior, que tenía dos niños y que le entusiasmaba vivir en País Vasco.

Y así llegamos a la mitad del trayecto, donde hicimos una pequeña parada en un pueblo de Burgos. Aprovechamos para visitar el baño y comprar unas botellas de agua, pero I. se enganchó al teléfono con cara de preocupación. Al volver a subir al autobús, le dije algo referido al frío que hacía y a la nieve que nos íbamos a encontrar. Entonces I. me dijo llorando que su abuela se estaba muriendo.

La primera reacción que tuve fue abrazarla. No lo pensé y directamente me salió como un acto reflejo y ella se echó a llorar en mi hombro, el de una desconocida que se había sentado junto a ella en un improvisado viaje en autobús.

Una chica que se sentaba unas filas más atrás nos miró sorprendida, como diciendo "pero si no se conocen de nada..." Y yo, que me percaté de su mirada, le lancé otra para explicar mi tal vez exceso de confianza.

Aquella chica delgaducha, azafata de Iberia, madre de dos niños, recientemente incorporada tras su baja maternal, y que tenía por costumbre comer frutos secos durante los viajes, estaba en un autobús lleno de desconocidos, en mitad de la nieve y sabiendo que su abuela se moría. Me pareció muy triste.

Nos sentamos, ella rígida, yo inclinada hacia ella y le cogí las manos diciéndole que no estaba sola, que hasta que llegáramos a Madrid, yo estaba allí. Y en ese momento pensé en el poder de la gente. En la cantidad de historias que se pueden cruzar en un viaje de autobús. En que su abuela se moría y en que yo adoraba a la mía. Me sentí responsable de ella y de su estado y por un momento me planteé darme la vuelta y acompañarla a Bilbao si fuera necesario.

Me imaginé a mi en la misma situación y no sé porqué pero tuve la sensación de que sería algo típico que pudiera sucederme. Me vi reflejada en ella y en su dolor.

Tal vez sea egoísta, tal vez suene algo raro, pero agradecí ese momento porque me llené de una esperanza que había perdido meses atrás. Entonces ella se sintió incómoda por su llanto y me pidió perdón con voz entrecortada.

Hoy puedo recordar muchos de los detalles de aquel viaje, qué ropa llevaba puesta, qué periódico me compré o incluso la cara de I., que empiezo a no distinguir muy bien, pero sé que nunca olvidaré algo y fue lo que le respondí en aquel instante:

"Somos personas, tenemos que ayudarnos. La gente se ayuda, es como debe ser, no te sientas avergonzada. Estoy segura que tú harías lo mismo por mi".

Hablamos mucho de su abuela, su enfermedad y su complicada vida. Me contó anécdotas de reuniones familiares y me enseñó entre lágrimas una foto de sus hijos. Intenté reconfortarla y darle consuelo, siempre agarrando su mano temblorosa.

Sé que I. tuvo el peor viaje de su vida conmigo en aquel autobús. No sé si su abuela al final falleció o no, sospecho que aquel día no trabajó puesto que el espacio aéreo no se restableció hasta el domingo, probablemente tuviera que volver a Bilbao aquella misma tarde y tal vez pudiera despedirse.

I. se bajó en la estación de autobús de Avenida de América y desapareció entre la multitud de los perdidos viajeros, pero antes nos dimos un gran abrazo y nos deseamos suerte. Tengo su número de teléfono, que me dio por si necesitaba cualquier cosa de ella, tal vez como señal de agradecimiento; pero no quiero llamarla, porque sería un poco raro.

Prefiero recordarla para siempre y pensar que al mismo tiempo que I. perdía a su abuela, yo recuperaba la esperanza perdida del poder de la gente.


jueves, 27 de enero de 2011

Cambio de trabajo

Tras un año lleno de dudas, incertidumbre, miedos, decepciones y alguna revelación, lo he hecho: me cambio de trabajo. Ya es oficial y ya lo puedo decir sin miedo, sin el temor a que “se gafe” y sin ningún tipo de rencor hacía la todavía empresa para la que trabajo.

Han sido unos meses muy complejos, intensamente difíciles de llevar y la necesidad de cerrar una etapa de mi vida profesional era cada vez más apremiante. No puedo escribir sobre ello, sobre todo lo que me ha pasado, tal vez algún día lo haga, tampoco fue tan grave, pero aún tengo demasiadas dudas sobre quién puede leer o no esto, y quizá lo mejor sea no removerlo. Al menos por el momento.

Una gran oportunidad se me ha presentado, algo tan goloso y atractivo que es imposible decir que no: mejor sueldo, mejores expectativas, mejor calidad laboral, mejor horario, al ladito de casa…. Se dan tantos condicionantes y de un modo tan inmejorable que estoy algo aterrorizada, ilusionada sí, pero llena de pánico por momentos. No dejo de pensar: “¿lo haré bien?”, “¿mejor malo conocido que bueno por conocer?”, “¿encajaré en la empresa?”, “¡¡y ahora con la crisis….!!” y sobre todo “¿cometeré los mismos errores que cometí aquí?”.

El pasado lunes comuniqué a mis todavía jefes que me marchaba. No fue nada, nada, nada fácil, pese a que sé que no les ha sorprendido. Tal y como están las cosas por aquí lo que más les sorprendía era que me quedara, me lo han dicho, lo cual es muy halagador. Me han animado, me han deseado suerte y me han ofrecido billete de vuelta. Sé que la empresa, la dirección especialmente, está muy contenta con mi trabajo.

He aprendido tanto… He visto tanto… Espero que la experiencia me sirva y que haya calado. Que no se me olvide que nadie es más que nadie, que las primeras impresiones no siempre son las correctas, que no juzgue sin antes conocer…. Esa es la enseñanza que me llevo. Más autocrítica que victimismo, más aprendizaje que autocompasión.

Ahora a levantar la cabeza, si, pero sin prepotencia, sin soberbia, solo con seguridad.

martes, 25 de enero de 2011

El método DUKAN


Es oficial. He empezado la dieta. Una revolucionaria y maravillosa dieta que promete ser fácil, llevadera y lo más importante, asegura que no te pondrás de mal humor ni te querrás comer el calendario de la mesa de tu oficina....

Lo primero que he hecho ha sido comprarme el libro "El método Dukan Ilustrado: cómo adelgazar rápidamente y para siempre" y desear con todas mis fuerzas que los 22 € invertidos sirvan realmente para algo y que lo que pierda no sea únicamente el tiempo. Confío en que no.

El método es sencillo y se organiza por cuatro fases, denominadas con un especial, cuidado y sin duda, gran efecto motivador y de marketing: fase de ataque, fase de crucero, fase de consolidación y fase de estabilización. Dicho así, la verdad es que la fase de ataque es la que más me ilusiona, lo peor me imagino que será la de crucero, que de "crucero todo incluido" tiene más bien poca pinta.

Mi vecina V. me ha animado bastante. Ya ha perdido 7 kilos en tan solo cuatro meses y francamente se le ve muy contenta.

El mejor amigo de la dieta DUKAN es el salvado de avena, algo que no es que entusiasme en exceso (más bien parece serrín y sabe a alpiste) pero muy necesario para regular nuestro tránsito intestinal. Yo, que soy de las compradoras compulsivas, me he apresurado a la tienda más cercana a adquirirlo, un paquete no, sino dos, con eso del "por si me gusta mucho...." (ilusa de mí...).

Un nuevo intento, queridos bloggers. Un nuevo método. Una nueva dieta.... ¿será éste un nuevo fracaso?



viernes, 31 de diciembre de 2010

Año 2010: BALANCE


El año 2010 ha terminado y este es mi balance:

LO MALO:
- Todos los problemas en el trabajo.
- Las dudas.
- Las tensiones con la familia política.


LO BUENO:
- Vivir con L.
- Nuestra preciosa casa nueva.
- El viaje a Italia.
- Las cenas (y vinitos) con R. y R.
- El xiringüelu
- Ver con más frecuencia a S.
- Seguir trabajando.
- Los planes de boda.
- Comprobar cuanto quiero a mi familia.

Bienvenido sea el 2011!!!

FELIZ AÑO A TODOS!!!


martes, 28 de diciembre de 2010

Morder el polvo, de nuevo.


El 28 de diciembre de 2010 parecía que iba a ser un día normal, aburrido... el "día de los inocentes" se ha convertido en el "día de las revelaciones".

Hace un mes, concretamente el 20 de Octubre de 2010, la empresa en la que trabajo decidió trastocar el apacible curso de la vida profesional de mis compañeros y urdió una artimaña laboral demasiado improvisada y nada honorable.

El caso es que el 90% de mis compañeros se han ido a la calle. Yo me he quedado, ganándome el Oscar a Mejor Interpretación Femenina, e intentando salvaguardar la desgastada imagen de una empresa frente a sus empleados. A cambio me he ganado el desprecio de la gran mayoría de los que se fueron y el odio y la ira de algunos en concreto.

Probablemente algunas de mis actitudes quizá demasiado profesionales, quizá demasiado altivas, quizá demasiado pedantes o frías, hayan echo que cuando el telón se subiera para presenciar la fragante orquestación que mi empresa había planeado, todo se viniera abajo, incluidas aquellas máscaras que nos poníamos unos y otros cada mañana al atravesar la puerta de la oficina.

Esta mañana, mi aún compañera P., frente aliado del batallón vencido, se ha sincerado durante más de una hora en un café compartido entre gestos tensos y ganas de llorar. Le agradezco el gesto, puede que fuera hora de volver a morder el polvo y puede que esta conversación haya tenido lugar demasiado tarde. Me ha descrito como una mala persona, cruel y prepotente, como alguien mezquino y dañino. Es ciertamente triste comprobar cuál es la visión que otra persona tiene acerca de ti. Y en realidad no le culpo. Esta profesión (o exceso de profesionalidad) a veces puede hacer aflorar lo peor de mi.

No nos dedicamos a ilustrar cuentos infantiles, ni a criar mariposas. Formamos parte de un departamento financiero, intentamos cazar errores, recortar gastos, estirar ingresos, engañar a auditores, mentir a gerentes, vendernos a potenciales clientes... En este entorno, todo se vuelve como un campo de batalla, con los de fuera y entre nosotros mismos. Existen numerosas guerras internas, infinidad de intereses cruzados y obstáculos a superar en esa carrera hacia no se sabe qué lugar.

Lo he pasado realmente mal. Lo sigo pasando mal. Estoy agotada y siento que debo finalizar esta étapa fuera de aquí....




lunes, 27 de diciembre de 2010

Y el seguidor número 60 es...


Hola a todos....

Mi seguidor número 60 se llama Cartafol y tiene un maravilloso blgo títulado "Historias de un príncipe y cuatro princesas".

Este blog es una maravilla, tanto visualmente como en su contenido.... Es de esos espacios agradables de transitar, agradables de leer. Muchas veces no le prestamos importancia al aspecto de los blogs y creo que en eso Cartafol se ha tomado sus molestias.

"Historias de un príncipe y cuatro princesas" es un blog muy familiar, personal, en definitiva, es un lugar donde apetece perderse un buen rato.

Os recomiendo a todos que os paséis por allí!

Seguidora número 60, te devuelvo el guante, he aquí tu seguidora número 53.

Saludos a todos!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Por donde empiezo?


Siento no haber tenido demasiado tiempo últimamente.... ("¡Dios mío! ¿mi última actualización es de Septiembre? ¿que demonios he estado haciendo?").

Han sido unos meses un tanto caóticos, pero bastante productivos en cuanto material para unas cuentas entradas en este blog ("¡No hagan zapping!").

Solo os diré que la boda sigue en pie, que han despedido a una decena de personas de mi departamento, que he fracasado estrepitosamente con mi dieta y que continuo viéndome a mi misma como un enorme ("nunca mejor dicho.... snif, snif") prisma de "mil mujeres en una".

Cuando se tiene la cabeza en mil sitios parece que cuesta más pararse un minuto frente al ordenador, escribir y así de paso ordenar un poco tus ideas, tus secretos...

Últimamente he pensado mucho en eso del estrés.... algo que creo no había sufrido en mis carnes hasta ahora ("gracias a dios"), pero que sí, queridos amigos, también ha aparecido en mi vida, el Sr. Estrés!

Ahora comprendo mejor a la cantidad de ejecutivos que un buen día deciden dejar su trabajo e irse rumbo a Vietman a pescar truchas arcoiris y a vivir en una casa a las orillas del Song Hong. Los entiendo mejor que nunca. Ese tipo de historias que siempre parecen algo exageradas y que salen en "Madrileños por el Mundo".... Verdad o mentira, les entiendo!

A veces se necesita, parar un segundo, detenerse un rato y simplemente pensar. "¿Que estoy haciendo? ¿esto me hace feliz?". Debe ser fácil, pero en los tiempos en los que nos ha tocado vivir, puede ser casi-casi un producto de lujo: eso de pararse un segundo a meditar. ¡¡Como para dejar los trabajos, así sin más, está la cosa!!! (que diría mi abuela).

De momento, he actualizado esto. Que no es poco, y bueno! algo, ("poquito") es algo.






miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ya tenemos fecha...

Sé que alguna amiga muy especial lee mi blog, y que me gustaría poder decírselo en persona (para ver su reacción y de paso lucir una orgullosa sonrisa) pero me voy a arriesgar! Ya tenemos fecha cerrada para nuestra boda. Será el 26 de Mayo de 2012.

Nos casamos en mi tierra, Asturias. No podía ser de otra forma, no puedo imaginármelo de otro modo. El lugar era algo innegociable; también es verdad que no ha supuesto ningún problema para L., que es de Madrid.

Es raro, porque alguna gente, cuando se lo hemos dicho, me ha preguntado como fue el momento y yo me he quedado con cara de “¿einn?”…. “Si, si, mujer, ya sabes…. ¿Cómo te lo pidió?”

No ha habido una petición romántica, nada de lo que sale en las películas. L. no hincó su rodilla en el suelo, ni me regaló un anillo, ni yo me eché en sus brazos llorando. Nada de eso.

No negaré que me hubiera gustado que la idea de nuestra boda se hubiera forjado con una sentimental pedida de mano previa en la Puerta del Sol (donde nos conocimos). La verdad es que no sé muy bien que responder cuando me hacen esa pregunta.

Supongo que L. me lo pidió a los pocos meses de conocernos. Recuerdo una tarde de domingo, en invierno, los dos en la cama acurrucados y mirándonos a los ojos bajo una tenue luz. Hablando del futuro y de lo que nos gustaría hacer. Proyectando lo que poco a poco hemos ido cumpliendo: una relación, un compromiso, una vida juntos, una casa… Entonces le pregunté a L. si le gustaría casarse algún día y L. me miró y me dijo algo así como “si, si me gustaría casarme, pero sólo si es contigo”.

Desde ese momento, cada uno de nuestros pasos nos ha ido conduciendo a esa hipotética boda. Y el “cuando nos casemos” ha formado parte de nuestra relación siempre. Así que supongo que sin petición, sin violines, sin París, ni el Sena, también se puede crear uno su momento romántico.

Me gustaría poder utilizar este blog a modo de diario o crónica de los preparativos. Pero espero no convertirme en ese tipo de chicas “monotemáticas” ya sean con bodas, o las típicas que cuando son madres, todo gira en torno a sus bebés.

Prometo dosificar la información durante el año y ocho meses que tengo por delante, pero también me gustaría poder compartir lo que estoy viviendo en este espacio, el que empezara llamándose “Pensamientos de una soltera en Madrid…” ¿quién me lo iba a decir? ¿quién?


lunes, 6 de septiembre de 2010

El síndrome de Wendy

Uno de mis grandes defectos es que soy “muy sentida”, como diría mi madre. Es decir, me suelen afectar muchísimo las cosas, en lo que respectan al plano emocional, y suelo tener una poco conveniente tendencia al dramatismo. Además, con los años, he descubierto que padezco algunos de los síntomas de un síndrome o trauma, arrastrado probablemente desde de la infancia y que se llama “Síndrome de Wendy”, aquel que hace padecer un sufrimiento exagerado a las personas cuando notan que no son queridas o que no agradan a los demás lo suficiente.

Es triste reconocerlo, pero sé que en mi trabajo soy una de las personas menos queridas. Es como si notara ese resentimiento día tras día, minuto a minuto.

He de remontarme al año 2007. No entré con buen pie en mi empresa. Mi puesto era en parte codiciado por muchas personas del departamento que vieron frustradas sus aspiraciones de ascenso con mi llegada. Recuerdo ahora aquellos primeros días, en donde todas las miradas se dirigían a mí, con cierta incredulidad “¿esta niñata viene aquí y ahora a vigilarnos?”. Desde el minuto cero, sin yo tan siquiera saberlo, se formó ante mí un tejido acuoso de deseos fracasados y recelos de oficina.

Mi trabajo consiste en hacer preguntas, en revisar operaciones, en velar porque las cosas se hagan bien, en cuestionar y poner sobre la mesa lo incorrecto, lo incompleto, lo erróneo. Eso no gusta. Eso es incómodo. Eso es difícil.

Podríamos decir que mi figura laboral y yo, nos encontramos en una zona intermedia, en una especie de incómodo limbo jerárquico, en donde la base de la pirámide me odia y la cúspide aún no me acepta. En ese escalón intermedio soy el enemigo para los de abajo y el último mono para los de arriba. Estoy sola y me siento sola. A veces, deseo salir corriendo al baño y echarme a llorar; es en esos momentos cuando me siento más “Wendy” que nunca y me vengo al suelo pensando en que a nadie le gusto, a nadie le caigo bien y nadie quiere estar a mi lado.

Atravieso períodos de absoluto desprecio por esa gente, y me convierto en alguien frío, distante y la soberbia se apodera de mí. Quizá sea mi mecanismo de defensa o tal vez no, pero a veces no me queda otra que optar por esa actitud. Y he de decir que en algunas circunstancias no me ha venido del todo mal.

Después en según qué momentos intento mostrarme cercana, amable y cordial, pero entonces no me siento correspondida y vuelvo a mi posición inicial cual estatua de hielo. Siento que constantemente me humillan a mis espaldas y me formo películas en mi cabeza que es posible que sucedan más de lo que a mí me gustaría.

Este trabajo me produce muchas satisfacciones. Siento que crezco mucho, pero a la vez me somete a períodos personales muy desagradables y me hace sentirme pequeña, pequeñísima.

Esta mañana mientras comía, sola, en el comedor de la empresa, he mirado al resto, he levantado la vista de mi plato de arroz y me he dado cuenta que era triste comer con tanta gente y al mismo tiempo tan sola. He echado mucho de menos a L., mi antigua compañera, y he pensado que todo era más fácil cuando ella estaba. Luego he suspirado un poco y me he reconfortado pensado en la maravillosa casa que tengo, en lo bonita que está quedando, en que L. me quiere y en que pronto comenzaré con todos los preparativos de nuestra boda.

El mundo se ha hecho un poquito más grande y he vuelto a recobrar la sonrisa. Aunque mañana cuando vuelva a entrar por la puerta de la oficina un chaparrón nublado me transforme nuevamente en “Wendy”.

martes, 20 de julio de 2010

Ya tenemos año…

Siempre he tenido cierta tendencia a la anticipación, a poder intuir instintivamente lo que va a pasar o lo que ha pasado, a eso que llaman “atar cabos” y pronosticar. Tampoco lo considero un don divino, pero sí una especie de rara virtud que algunas veces me ha ayudado a desenvolverme en según qué circunstancias.

Por eso no debería preocuparme hacer planes a largo plazo, aunque algo en mí se agite al pensarlo. Además, siempre me ha gustado eso de proyectar a años vista, lo que quiero hacer en un futuro….pero en temas de pareja… “mmm no sé yo, igual da mal fario…” Y tras dos rupturas sentimentales estrepitosas, el grado de vulnerabilidad ante lo desconocido e incierto, crece exponencialmente.

El caso es que nos hemos liado (literalmente) la manta a la cabeza y ya tenemos año: 2012. Queremos casarnos en ese apocalíptico año, aún no sabemos mes y día, pero sí más o menos tenemos claro el año y el lugar: Asturias, por supuesto. Pero ¿cómo poder afirmar tal cosa sin antes no sentir esa sensación que existe entre la superstición y el vértigo?

De momento hemos oficializado la noticia al contar nuestros planes a los padres de L., que sorprendentemente, se lo han tomado bastante bien, al menos el hecho de que la boda no sea en Madrid. Lo cierto es que conociendo a los padres de L., no sabía muy bien cómo iban a reaccionar, pero creo que son de esos padres cuyo lema es “mejor casados que reajuntados”.

Mi familia, que ya sabía desde hace varios meses la noticia, está encantada. Es de esas cosas que notas que les llenan de ilusión y de ganas de ayudarnos al máximo. De hecho mi abuela se ha pasado las dos últimas bodas a las que ha ido tomando “apuntes” de todo lo que ha visto, escuchado y degustado (fotos incluidas).

Sí, tenemos año: 2012. Pero aún estamos en el 2010. Quedan dos años para ese día, ese día que consciente o inconscientemente siempre has fraguado en tu mente. Mucha gente me dice que pasa rápido, y que año y medio de antelación no es tanto. Tenemos que ponernos manos a la obra.

Nunca me imaginé que llegaría este momento…. ¡Dios mío, voy a casarme! Estamos seguros de lo que hacemos. Es lo que queremos hacer. Es emocionante y a la vez deseado, pero por instantes pensar en ello da cierto respeto y produce una especie de cosquilleo en el estómago. ¿Dos años de cosquilleo? ¡Acabará conmigo!

Buscar en blog

Cargando...
 

Traduce el BLOG

Este blog está protegido ... ¡sé original!

MyFreeCopyright.com Registered & Protected

Thinking Blogger Award

Thinking Blogger Award
Otorgado por "La Gafas de Mafalda" (09/10/2008)

Premio Blog del Dia

Premio Blog del Dia
Otorgado por blogdeldia.org (07/10/2009)

Seguidores

Calificamos.com

Calificamos.com
Reseña en el blog (25/06/2010)
Copyright © 2009 Blogger Template Designed by Bie Blogger Template Vector by DaPino